Estrellas, llamas y remolinos: estudiamos la Naturaleza porque es hermosa.

Una voz intenta convencernos de que la razón para estudiar ciencia es su aplicabilidad, confundiendo la motivación social con la personal. La sociedad financia la investigación científica porque desea recibir frutos en forma de innovaciones técnicas, y es correcto que así sea. Pero la motivación personal para sumergirse en el estudio de la Naturaleza es, sencillamente, lo hermosa que es. Olvidar este hecho es la causa fundamental de la mala pedagogía y de la mala comunicación científica. En esta presentación deseo mostrar cómo la sensibilidad estética y la capacidad de creación artística contribuyen tanto a la docencia como a la investigación.

Javier Rodríguez Laguna investigador contratado, Dto. Física Fundamental, UNED

Bernardo Gómez García realizador Vídeo CEMAV, UNED