(Notas: Pulse sobre el número para leerla. Pulsando nuevamente sobre el número situado a la izquierda de cada nota, volverá a su lugar en el texto) La figura Rodolfo II ha sido presentada de diversas formas. Se ha llegado a decir que hay una interpretaci�n de Rodolfo II por cada autor que lo ha estudiado. Los enfoques m�s desfavorecedores lo presentan como una persona con cierta enfermedad mental que ya le ven�a de familia, con antecedentes como el de Juana la Loca. De inteligencia mediocre, incapaz de gobernar, se fugaba de la realidad en el fondo de su castillo refugi�ndose en un mundo de belleza y de f�bula. Una imagen m�s equilibrada lo define como un p�simo gobernante y magn�fico mecenas. Pero Rodolfo tambi�n ha tenido sus defensores y especialmente a partir del siglo XX se ha reevaluado su figura y la obra generada en su entorno [1] . Algunos lo han visto como un gobernante con una inteligencia y un modo de hacer poco convencional pero efectivo, que lograba hacerse con la situaci�n pese a su escaso margen de maniobra [2] y como el protector y promotor de la mayor concentraci�n desde el punto de vista del conocimiento en su tiempo. Rodolfo II hizo de Praga la capital del Imperio, lo que constituy� para esta ciudad una de sus �pocas doradas. Praga, ciudad de frontera, coraz�n de Europa, asiento de un continuo cruce de culturas, tal vez por estas circunstancias ha vivido una situaci�n inestable, de gran efervescencia, donde las corrientes culturales han tomado un sesgo propio. Especialmente desde esta �poca, el atributo de m�gica queda asociado a la ciudad de Praga. Este estudio comparte el punto de vista con otros trabajos anteriores [3] y futuros en los que tratamos de rescatar algunos de los momentos de la historia que nos han parecido significativos y muchas veces poco conocidos y, a la vez, establecer una especie de ruta hist�rica que ha seguido el conocimiento en Occidente. Estos momentos que tratamos de rescatar se caracterizan principalmente por un esp�ritu de tolerancia, que posibilita el intercambio entre diferentes culturas y de desarrollo del conocimiento m�s all� de los l�mites y creencias establecidas. En la subdivisi�n de este estudio, lo que llamamos compositiva y relaci�n, es un intento de ordenar los materiales que nos han servido como fuente de informaci�n, intentando agrupar los factores que entraron en juego en la compositiva y relacionando el objeto estudiado con su medio en la relaci�n. El lector que necesite situarse hist�ricamente tal vez prefiera comenzar su lectura por el proceso, donde los sucesos est�n referidos por orden cronol�gico. En la s�ntesis final predomina el factor interpretativo. Al lector que tenga la buena voluntad de leer este estudio le aviso de que no se trata en modo alguno de una obra de especialistas y que en �l he tratado de compilar la informaci�n reunida por el equipo de documentaci�n para elaborar el gui�n del video. Si llegara a manos de alg�n verdadero conocedor del tema, esperamos sepa disculpar la falta de profesionalidad de este trabajo. Por �ltimo, en un esfuerzo de honradez, tengo que confesar que he partido, ya antes de comenzar el trabajo de documentaci�n, de una predisposici�n de simpat�a por lo que signific� Rodolfo II y su corte y, sin duda, eso ya determina la selecci�n y relaci�n de los datos en un cierto sentido. En todo caso, he tratado de documentar convenientemente las afirmaciones hechas.
COMPOSITIVACIENCIAS Y FILOSOFIA
Ya bajo el reinado de Maximiliano II se concentraron en la corte imperial un gran n�mero de humanistas que se orientaron hacia el estudio de los cl�sicos y, como veremos m�s adelante, manten�an una extensa red de contactos por toda Europa. Tanto en la corte de Maximiliano II como en la de Rodolfo II, que mantuvo buena parte del entorno de su padre, se concentr� una �lite de historiadores, anticuarios, coleccionistas, especialistas en bot�nica, minerales.... [4] Se llev� a cabo un gran n�mero de ediciones de nuevas obras as� como de reediciones y traducciones de otras m�s antiguas. Adem�s de esto, tanto Rodolfo II como muchos miembros de su corte atesoraron grandes bibliotecas, a las que hay que sumar las que ya hab�a en monasterios como el de Strahov [5] . La observaci�n de la Naturaleza y la experimentaci�n tomaron gran intensidad. Se llevan a cabo estudios anat�micos. Las colecciones, jardines y casas de fieras son modelo para los artistas que generan m�ltiples reproducciones [6] . Los libros de bot�nica y zoolog�a, as� como el inter�s por reunir especies por ex�ticas que fueran, corresponden a un prop�sito de aunar la diversidad de las manifestaciones vitales. Las investigaciones para alagar la vida e incluso las leyendas asociadas a esa �poca, como la del Golem, nos indican una l�nea de investigaci�n orientada a comprender y operar sobre los aspectos m�s esenciales de la vida. Hay fascinaci�n por los viajes en los que se acompa�an con descripciones topogr�ficas, etnol�gicas, arqueol�gicas...Se producen gran cantidad de inventos e ingenios mec�nicos. Los alquimistas desarrollan la farmacia y la mineralog�a. La observaci�n de los astros y la �ntima comprensi�n de sus evoluciones dan pasos hist�ricos. Se estudia el comportamiento de la luz y se describen las leyes de la �ptica. Pero todas las cosas que se observan forman parte de un todo y de un orden. Hay un sistema de correspondencias que liga los astros, las plantas, los minerales, los f�rmacos, los colores... y tambi�n las diferentes partes del ser humano, concebido como un microcosmos. Hay armon�a en el universo y se trata de descubrir el lugar que cada cosa ocupa en la creaci�n. Las leyes que rigen los comportamientos naturales son expresiones de la voluntad divina. La �ntima comprensi�n de la realidad no puede alcanzarse sin la gu�a de cierta iluminaci�n interior [7] .� Este modo intuitivo de acercamiento a la realidad subyacente a los fen�menos sensibles, funde las figuras del sabio, el mago y el artista. El af�n por las recopilaciones de todos los saberes conocidos va acompa�ado de diferentes intentos de reorganizaci�n o s�ntesis del conocimiento en general, preocupaci�n propia del renacimiento tard�o. El conciliar los opuestos en un todo armonioso del conocimiento. Pero para fundamentar esa s�ntesis hacia falta sustentarla en una verdad sustancial que muchos pensaron que se manten�a oculta [8] . Las colecciones de arte y objetos raros o con un significado especial, la alquimia y la astrolog�a fueron de inter�s central para Rodolfo II, y consecuentemente, se form� una gran corte de personas dedicadas a estos temas. Este fen�meno no era exclusivo de Praga, aunque all� se dio la mayor concentraci�n, sino que en mayor o menor medida, se daba en todas las cortes de Europa, entre las que a menudo se creaba una especie de competencia por obtener avances en estos campos y en atraer los sabios de m�s prestigio. En el castillo de Praga se llevaban adelante experimentos de todo tipo, dado el inter�s de Rodolfo por verificar todas las hip�tesis que se defend�an, llegando a implicarse directamente en muchas actividades, desde las artesanales hasta las de car�cter ocultista. Algunos de sus colaboradores m�s directos como Hajek, que parece que fue su asesor en estos temas, o Michael Maier, eran alquimistas y m�dicos de la corte, dentro de la orientaci�n de la medicina paracelsiana que ten�a una gran influencia entonces. En la astronom�a o astrolog�a se combinaban las pulcras mediciones y rigurosos estudios matem�ticos, que ya auguraban la cosmolog�a moderna, con la preparaci�n de hor�scopos y predicciones que sus destinatarios ten�an en mucha valoraci�n condicionando sus expectativas y decisiones. Conviv�an entonces las tendencias hacia la ciencia emp�rica y naturalista que se impondr�a posteriormente, con otras exploraciones que se sustentaban en una imagen del mundo y del conocimiento diferente de la que tenemos ahora, tras varios siglos de racionalismo. Ahora veremos algunos ejemplos de personajes relevantes que nos pueden servir para hacernos una idea:
Es uno de los personajes de la corte m�s documentados. Transcribo aqu� la descripci�n que R. J. W. Evans [9] hace de �l: Dee, who was born in 1527, was one of the most learned men of the
sixteenth century. A leading mathematician, astronomer, and bibliophile,
he gathered together perhaps the best scientific library in Europe;
he was a spokesman for geographical exploration, a correspondent of
Ortelius, teacher of Philip Sidney, and fried of Daniel Rogers. His
real reputation, however, lay in the occult sciences: he acted as a
kind of court astrologer to Elizabeth I, and the surviving catalogue
of his library shows the wealth of arcane literature which it contained.
Dee�s broad meta�physical position was characteristic of an intellectual
of his time: he believed in the theory of the microcosm, in hidden forces
underlying the visible world, in cosmic harmony. His views Ted him (like
Bruno) to advanced astronomical speculations. At the same time he believed
(with Bruno) that access to these mysteries could be achieved through
such things as symbols, intellectual `keys�, and combinations. In a
letter to Cecil he described his delight at finding a copy of Trithemius�s
Stegano�graphia (a treatise on ciphers and secret writing), and he was
a great disciple of Roger Bacon, for whom he wrote an Apologia and whose
writings on the mysteries of nature he annotated. Jonh Dee consideraba tener una misi�n en relaci�n a una revelaci�n oculta. Es el ap�stol de una reforma universal apoyada en la comprensi�n de la verdad de la tradici�n antigua y en el trabajo en el plano sobrenatural. Para �l, el conocimiento de la c�bala no contrar�a, sino que fundamenta la verdad del cristianismo. Aunque su fe tiene una universalidad que trasciende los l�mites doctrinales, entablando relaci�n con cat�licos y reformistas y, a su vez, sufri� el acoso desde los dos bandos. Esta misi�n define la orientaci�n de sus viajes por centro-Europa y sus contactos en cortes y universidades [10] . Acompa�ado por su ayudante Kelley, viaja� a Polonia al servicio del magnate polaco Albert Laski. All� Dee toma contacto con miembros de la universidad interesados en el estudio de los textos cl�sicos y herm�ticos, realiza estudios sobre el misticismo num�rico y manipulaciones cabal�sticas. En 1584, �l y Kelley se dirigen al Praga, donde Dee busca a Rodolfo II como un veh�culo para la misma reforma que hab�a predicado a Laski. Ya en �pocas anteriores tom� contacto con los Habsburgos� y de hecho dedica su obra capital, la �Monas hieroglypica�, al emperador Maximiliano II. De sus viajes en esa �poca ven�a una extensa red de contactos en centro Europa. Sobre su estancia en Praga se tienen datos muy fragmentarios. Pudo establecer contacto con el emperador a partir de la mediaci�n embajador espa�ol San Clemente. Organiz� sesiones espiritistas orientadas al contacto con los arc�ngeles Uriel y Gabriel. En 1586, bajo la presi�n que proven�a una intriga del partido cat�lico, el emperador dict� su destierro a Alemania. Pero Vilem Rozmberk, uno de los nobles m�s notables de Bohemia, lo acoge en su castillo de Trebon donde permanece con Kelley hasta 1589, en que este �ltimo vuelve a Praga y mientras Dee parte a Inglaterra. Kelley disfrut� de una suerte desigual en Praga. Para muchos se trataba de un descarado charlat�n y para otros de un maestro alquimista. Lo que si se sabe es que fue nombrado noble por el emperador y lleg� a poseer varias propiedades. Al tiempo fue encarcelado y no est�n plenamente esclarecidas las circunstancias de su reclusi�n y muerte. Al haber permanecido varios a�os en Bohemia es muy posible que Dee creara un grupo de seguidores y llegara a tener una influencia posterior. Al volver a Inglaterra donde se enfrent� al ostracismo y la difamaci�n.
Transcribo tambi�n aqu� la caracterizaci�n que hace Evans de Bruno [11] : Bruno of course created a whole metaphysical edifice now barely
comprehensible to the modern reader, but it is important to see that
this was rooted in the universalist and mystical tendencies of the occult
revival of the late sixteenth century. He was an emblematist, a philosopher
whose works hang heavy with visual and literary symbolism, a Hermetist,
Cabalist, and Lullist, a mage communicating the secret traditions of
the world of hidden spiritual powers, a Catholic at odds with the Roman
Church, a wandering `adept� seeking a `transmutation� of the human condition.
Recent research has shown how ambitious were his plans for a universal
reform, as they found exposition in books, public lectures, and disputations
during the decade after his first appearance at Paris in 1582. Tras su estancia en Par�s, visita Inglaterra para dirigirse posteriormente a Alemania. En estos viajes ense�a una disciplina llamada el �arte de la memoria� y difunde sus ideas en numerosas obras. En Oxford mantiene una famosa pol�mica con los doctores aristot�licos sobre el modelo copernicano. Adhiere a la teor�a helioc�ntrica de Cop�rnico que para �l coincide con una visi�n espiritual del universo donde el sol es tambi�n el centro [12] . Nos presenta una imagen de un universo compuesto por infinitos mundos. Una homogeneidad de la materia que compone la Tierra y los astros, los cuales se desplazan por causas intr�nsecas. El universo es un ser vivo cuya alma es Dios. Defiende que sus teor�as no contradicen a las escrituras, las cuales no pretenden revelar una verdad hist�rica sino que se trata de narraciones con una intenci�n moralizante. Ataca las ideas de la reforma acerca de la no valoraci�n de las buenas obras para la salvaci�n y la creencia en la predestinaci�n [13] . Durante sus viajes por Europa suscit� gran inter�s y es altamente probable que formara un grupo secreto de seguidores, principalmente entre sus alumnos alemanes (los brunianos o giordanistas). Esta idea se apoya, entre otros datos, en los ulteriores desarrollos de sus estudios, planteamientos y procedimientos por varios autores. Las circunstancias concretas de su visita a Praga en 1582 permanecen desconocidas. Permaneci� varios meses en la ciudad y public� un libro llamado �200 art�culos contra los matem�ticos�. En �l ataca los planteamientos del matem�tico Mordente, con el cual ya hab�a tenido contacto en Par�s y ahora estaba empleado por el Emperador. Como en muchas de sus obras, vuelve a exponer sus ideas sobre la religi�n universal, la antigua religi�n egipcia que ha dado origen al cristianismo y otras religiones. Esta verdad religiosa se preserva en la tradici�n oculta. Promueve la salvaci�n de la humanidad por el trabajo de una �lite espiritual. Aparte de esta publicaci�n, continu� en Praga sus estudios llullianos y herm�ticos (era un gran estudioso del mallorqu�n Ram�n Llull). Se sabe de diversos contactos e influencias en personas ligadas a la corte. Dedic� un libro sobre el arte combinatoria a San Clemente (el embajador espa�ol que introdujo a Dee). El emperador le concedi� una subvenci�n de 300 t�leros [14] . En 1591 vuelve fatalmente a Italia invitado por el noble veneciano Giovanni Mocenigo. Bruno muere en la hoguera, en Roma, en el a�o 1600.
Astr�nomo y astr�logo. Noble de origen dan�s, bajo la generosa protecci�n de Federico II de Dinamarca, dispuso de la isla Hven como hacienda, en la cual construy� un castillo-observatorio, el Uraniburg, donde alternaba su trabajo cient�fico con la vida de fasto. En 1572 constat� la existencia de una nueva estrella. Esto, unido a su demostraci�n de que un cometa estaba por encima de la �esfera de la Luna�, fue un gran golpe contra las concepciones aristot�licas vigentes, que presupon�an que por encima de �la esfera de la Luna� el cielo era eternamente inmutable. El gran aporte de Tycho Brahe es el procedimiento y la exactitud de sus mediciones. Hasta entonces se dispon�a principalmente de las Tablas Alfons�es y de las Copernicanas, que conten�an muchas inexactitudes. Tycho Brahe decidi� hacer mediciones sistem�ticas y completamente precisas, para lo cual invent� y construy� nuevos instrumentos de medida. No adher�a, a diferencia de Kepler, al copernicanismo y describ�a un sistema en el cual los planetas giraban alrededor del Sol que giraba, a su vez, alrededor de la Tierra. Tras ciertas dificultades con el sucesor de Federico II, abandon� su isla Hven y viaj� por Europa hasta aceptar la invitaci�n de Rodolfo II de convertirse en matem�tico imperial (1599), en condiciones de gran privilegio. Una vez instalado, no tard� en invitar a su lado a Kepler que le sucedi� en su puesto a su muerte en 1601. Tycho Brahe era consultado por Rodolfo y realiz� varias predicciones, que en buena parte eran malos augurios, lo que le hizo acreedor del sobrenombre de �el mal esp�ritu� del emperador.
Tycho Brahe invit� a Kepler a trabajar como ayudante suyo. Le encarg� trabajar como matem�tico sobre las observaciones, acumuladas durante a�os, de las posiciones de Marte. Las relaciones de Kepler con Tycho Brahe y su familia fueron tormentosas y en varias ocasiones encontr� resistencias para disponer de todos los datos. Pese a todo, que Tycho Brahe y Kepler pudieran trabajar juntos fue una conjunci�n muy afortunada, ya que no hab�a mediciones en esa �poca que fueran tan precisas. Gracias a estos datos y para su contrariedad, Kepler se dio cuenta de que la �rbita de revoluci�n de Marte no era una circunferencia sino una elipse (primera ley de Kepler [17] ). Las tres leyes de Kepler se presentan como el comienzo de la cosmolog�a moderna y Newton se bas� en su estudio para darles una explicaci�n coherente a partir de la Ley de gravitaci�n universal. En Kepler se uni� la audacia a un enorme trabajo de c�lculo para concebir y demostrar un comportamiento de los objetos celestes explicable desde la f�sica (el universo es un mecanismo de relojer�a). Estos trabajos (los de Kepler y Newton) modificaron radicalmente nuestra representaci�n del universo y todas las construcciones posteriores parten de ellos. Los historiadores de la ciencia presentan las tres leyes como lo sustancial de los trabajos de Kepler y sus intereses m�stico-filos�ficos como extrav�os medievales. Sin embargo, sus prioridades eran bien distintas. No nos referimos a la astrolog�a, aunque Kepler vendi� hor�scopos, como era costumbre entre los de su gremio. En varias ocasiones tom� una actitud cr�tica hacia el abuso de tales pr�cticas, aun sin dejar de admitir la idea de que los astros tienen cierta influencia sobre la vida y las tendencias de las personas. Las ideas de Kepler sintonizan con el Neoplatonismo del renacimiento. Su adhesi�n al modelo copernicano se basa en razones f�sicas o metaf�sicas ya que el Sol es el s�mbolo de Dios Padre, la fuente de luz y calor.... Busca en sus investigaciones� comprender la obra del creador, que necesariamente se bas� en las formas geom�tricas puras, anteriores a la creaci�n, para plasmar sus leyes en un mundo geom�trico y arm�nico. Nosotros podemos captar el eco de esa armon�a porque tambi�n esas formas perfectas residen en el fondo de nuestra alma. Para desvelar el misterio parte de las ideas pitag�ricas. As�, en su primer libro �Astronom�a nova� explica las distancias entre las �rbitas de los planetas relacion�ndolos con las proporciones entre esferas que englobar�an cada uno de los cinco s�lidos pitag�ricos. En su �ltima gran producci�n, �De Harmonice Mundi� pretende encontrar una relaci�n matem�tica entre las armon�as musicales, los pol�gonos regulares y los movimientos de los planetas aplicando este esquema de comprensi�n a numerosos �mbitos de la vida. Para �l esta fue la cumbre de su trabajo: �.....puedo esperar cien a�os para encontrar un lector, puesto que Dios ha esperado seis mil para tener un testigo�. Adem�s de sus tratados de astronom�a, Kepler desarroll� el fundamento de la �ptica. Se ocup� de la compilaci�n de las observaciones de Tycho Brahe y de su publicaci�n en las �Tablas rudolfinas�, de gran importancia para la astronom�a y la n�utica. En sus �ltimos a�os escribi� �Somnium�, que relata un viaje a la Luna y que puede considerarse como la primera obra de ciencia-ficci�n en un sentido moderno. RELIGI�N
En principio, Rodolfo II era cat�lico. En su educaci�n en Espa�a fue aleccionado por Felipe II para que se formara como l�der de la contrarreforma, m�s all� de la postura ambigua de Maximiliano II. Con este fin, hizo participar a Rodolfo II en muchas actividades religiosas incluida la asistencia a alg�n auto de fe. Esta celosa educaci�n parece que no consigui� m�s que el profundo rechazo de Rodolfo II al catolicismo intolerante. Mantuvo, eso s�, el gusto por modos y costumbres espa�olas, pero en cuanto al asunto religioso se desmarc� de las actitudes de Felipe II. Con el tiempo, tambi�n dej� de participar en los actos religiosos y se neg� a recibir los sacramentos, si exceptuamos el par�ntesis en que el singular nuncio de la Santa Sede, Pistorius, fue su confesor. Los enfrentamientos entre las sectas religiosas del cristianismo ya auguraban la guerra de los 30 a�os, que fue devastadora. Rodolfo II, que era animado constantemente a tomar posturas de fuerza, se las arregl� casi siempre para no entrar en la contienda, tomando una postura de equidistancia [18] . Esta actitud a menudo logra decepcionar a ambas partes que ven defraudadas sus expectativas. Sin embargo, en tiempos futuros e incluso entre algunos del bando cat�lico la �poca rudolfina ser� recordada como una edad dorada de tolerancia [19] . Parte del enfrentamiento con el papado ven�a de un rechazo del emperador a lo que consideraba injerencias en sus asuntos de estado. Para esc�ndalo de las jerarqu�as cat�licas, admiti� en cargos de primera l�nea a colaboradores de otras confesiones [20] . Tampoco parece que Rodolfo II congeniara con los protestantes y le disgustan sus disputas sectarias� y demandas de privilegios. En todo caso, no particip� personalmente en ninguna persecuci�n contra ellos, en contra de lo que pudieran temer cuando Rodolfo fue coronado, ya que culminaci�n del Concilio de Trento (1563) y la matanza de la noche de San Bartolom� en Par�s (1572) creaban una enorme susceptibilidad ante un rey cat�lico venido de Espa�a. En 1609 promulg� al Carta de majestad, donde por primera vez se explicitaba por escrito la libertad de culto. Hay cierta continuidad de la pol�tica religiosa de� sus predecesores, que siempre tuvieron una actitud m�s tolerante que los austrias espa�oles. El reinado de Rodolfo II, al admitir la pluralidad de confesiones que ya ten�a un antecedente en la paz de Ausburgo (1555), llevaba una direcci�n� opuesta a las monarqu�as de Espa�a, Inglaterra e incluso Francia que caminaban hacia el monolitismo confesional. Esta actitud, m�s las reticencias del emperador a la injerencia de Roma en los asuntos de su reinado, se puede ver como un antecedente del estado no confesional [21] . Los intereses espirituales de Rodolfo II se orientaban m�s hacia la alquimia, magia, astrolog�a... a las cuales prestaba gran dedicaci�n. El abandono de los sacramentos y la frecuentaci�n de magos y alquimistas, adem�s de un progresivo alejamiento de la vida p�blica, dieron pie al rumor de que Rodolfo II estaba endemoniado, propagado por el sector cat�lico. Tal vez esto ocurri� cuando dicho sector ya abrigaba expectativas de sustituir al emperador por un contrarreformista m�s entusiasta. Rodolfo II dio protecci�n a un buen n�mero de sabios, artistas y artesanos que sufr�an persecuci�n por motivos religiosos en su lugar de origen. A las referencias de las diferentes confesiones que voy a presentar ahora, a�adir� tres apuntes sobre el ambiente religioso de la �poca. El primero est� referido a la creencia de que se estaba viviendo en un tiempo definitivo, creencia que se daba en todas las corrientes religiosas. Esto fue as� en su aspecto apocal�ptico, ya que estaban ampliamente extendidas creencias sobre la proximidad del juicio final e incluso se profetizaron varias fechas. Pero tambi�n hab�a un �milenarismo�, no s�lo cristiano, que auguraba la llegada de una �poca dorada, de paz y prosperidad vivida por una humanidad reformada. El segundo apunte se refiere a las tendencias de conciliaci�n religiosa que se manifestaban de diferente manera, pero que estuvieron muy presentes en la �poca y especialmente en el fen�meno rudolfino. Este texto de Evans, que a su vez hace referencia a Friederich Heer, puede ilustrar esta idea [22] : Friedrich Heer, in a highly stimulating book, has called this movement the `third force� in sixteenth-century Europe. Heer himself is largely concerned with the first half of the century: he studies the endeavours of Humanism to create a new Pelagian ethic, frustrated by the entrenched powers of the Church and the latent Manichaeism of both Church and the primitive mass of the peoples But the concepts with which he is working-the `third ideal�, the Imperium Tertium, the empire of the spirit, the reconciliation of opposites are equally applicable, if not more so, to the rarefied, embattled, intellectualized thinkers of subsequent years. They were the articles of faith of many contemporary scholars. Heer�s `Old Europe�, the open mind which still seeks to create unity out of extremes of mood and experience, formed the ideal of the universalists and pansophie writers of the Mannerist age, of the Hermetists and adherents of the prisca theologia. El tercero es la b�squeda de la verdad religiosa en el pasado, contigua a la pasi�n por los cl�sicos de la antig�edad que se dio en las humanidades. En el cristianismo muchos buscaron volver a la sencillez de las escrituras, a la vida del cristianismo primitivo. Otra l�nea de b�squeda fue la tradici�n oculta como en el caso del neoplatonismo, hermetismo y cabalismo.
Dejamos que Jacqueline Dauxois [23] , nos describa la situaci�n religiosa que encontr� Rodolfo al llegar al trono de Bohemia: �En Praga, a los odios tradicionales en�tre cat�licos y protestantes,
reactivados por la instalaci�n de los jesuitas en 1556, se suman las
antiguas cuestiones creadas por las corrientes t�pi�camente bohemias:
husitas, utraquistas y hermanos moravos. En 1594, Rodolfo II nombra como vicecanciller de asuntos eclesi�sticos, para disgusto de la Iglesia cat�lica, a Christoph Zelinski, calvinista, bajo cuya administraci�n hubo cierta paz religiosa. El Emperador Fernando II, disolvi� y persigui� violentamente a la iglesia utraquista.
A mediados del sigo XVI casi no quedaban cat�licos en las tierras del Imperio de los Habsburgo. Los monasterios y las estructuras cat�licas se desertificaban. Como el emperador era cat�lico, este con los jerarcas cat�licos formaban una cabeza sin cuerpo. Circulaban profusamente las biblias en idiomas vern�culos. El panorama religioso era bastante confuso y m�vil, ya que el rito y las interpretaciones pod�an cambiar f�cilmente de una aldea a otra. Personas y congregaciones cambiaban con frecuencia tanto ideas como afiliaciones y se daba una gran proliferaci�n de sectas cristianas. En Bohemia, los habitantes de etnia alemana aceptaron f�cilmente las doctrinas de Lutero. El luteranismo se difund�a tambi�n entre los utraquistas. Una minor�a importante adopt� progresivamente el calvinismo. Las influencias suizas se sintieron con especial fuerza entre los Hermanos Bohemios que conservaban la esencia del husismo radical. Las reivindicaciones de los reformistas en el sentido de conseguir una mayor libertad de culto iban de la mano de las pretensiones pol�ticas de los estamentos, en el sentido de conseguir una mayor autonom�a con respecto a los pr�ncipes y el emperador. La universidad de tradici�n protestante era el Carolinum. En la �poca de Rodolfo su situaci�n era inestable en el sentido de que no depend�a del estado ni de la Iglesia. Esto le hace depender econ�micamente de los estados protestantes. En principio, la l�nea de esta universidad era bastante moderada en el aspecto religioso, de hecho, su rector Jessenius, de tendencia neoplat�nica, contaba con amigos de diversas confesiones. Pero la causa protestante trat� de incorporar a la universidad a su contienda con el catolicismo, especialmente tras el triunfo de la promulgaci�n de la Carta de majestad por Rodolfo II en 1609 [26] .
Los jesuitas son llevados primero a Viena por el emperador Fernando I y luego se trasladan a Praga en 1555, con el objetivo de reconvertir a los bohemios al catolicismo y hacerlo de forma no cruenta. Eran la �milicia espiritual� de la Contrarreforma y estaban dirigidos en Praga por Pedro Canisio. Preparados intelectualmente, fundaron centros de formaci�n donde asist�an los hijos de nobles y burgueses [27] . En Praga fundaron el Klementinum, una universidad que llegar�a a tener grandes dimensiones y cuyo edificio es actualmente biblioteca nacional. Su labor misionera no tuvo gran �xito en principio, al menos entre la poblaci�n, pero fueron ganando en influencia progresivamente. Los Jesuitas con el Papa y Felipe II se propon�an una reconquista total. Dentro de la corte se apoyaban el llamado partido espa�ol. Parte de la nobleza de Praga se aliaba con la Contrarreforma en la l�nea de Felipe II, en comunidad de intereses con los nuncios papales y los embajadores espa�oles. La relaci�n se reforz� con matrimonios entre nobles de Bohemia y Espa�a, algunos de ellos promovidos por la emperatriz Mar�a, madre de Rodolfo. Aparte de la militancia cat�lica, los miembros del partido o la facci�n espa�ola hac�an uso de costumbres y modas de la corte de Madrid, importando gran cantidad de objetos religiosos, art�sticos o de lujo, en un momento en que lo espa�ol ten�a, en ese �mbito, connotaciones de exquisitez y exotismo. La embajada espa�ola lleg� a constituir una especie de corte paralela y centro de propaganda cat�lica. En el partido espa�ol se desarrollaba una t�ctica de coordinaci�n pol�tica, apoyo a las �rdenes religiosas y al culto, y un ostentoso ejemplo personal de devoci�n [28] . Popel Lobkovitz era su m�ximo exponente y fue canciller hasta 1594, en que fue encarcelado acusado de alta traici�n y de enriquecerse escandalosamente a expensas de la corona [29] . Popel Lobkovitz quer�a instaurar una especie de dictadura cat�lica en la misma l�nea que llevaban entonces adelante el archiduque Mat�as [30] y Fernando de Estiria que suceder�a en el trono. Previamente, se puede decir que los jerarcas cat�licos que hab�an quedado en estas tierras tras la difusi�n del husismo, ten�an un talante bastante moderado. De hecho, los primeros obispos de Praga hasta 1590 y al igual que el emperador, eran renuentes a aplicar las disposiciones del concilio de Trento y prohibir las pr�cticas utraquistas [31] . A medida de que la contrarreforma se fue abriendo paso, tom� actitudes cada vez m�s confrontativas. En 1600, la Santa Sede env�a otro refuerzo espiritual con los frailes capuchinos, orden mas austera y �dura� dirigida por Lorenzo de Brindisi, apasionado orador y propagandista, que tiene tambi�n la misi�n de devolver a Rodolfo II al seno de la iglesia. Este, que permite en principio que los capuchinos se instalen en Praga, luego se niega a recibirles. Esto ocurre una �poca de gran desencuentro entre la curia romana y el emperador. El nuncio Spinelli representaba al catolicismo m�s radical, queriendo forzar la voluntad de Rodolfo y alentando diversas intrigas. La cosa cambi� bastante cuando la Santa Sede mand� en su representaci�n Pistorius, personaje mucho m�s moderado, que antes de convertirse al catolicismo hab�a sido luterano y calvinista e incluso hab�a publicado algunos estudios cabalistas. Bien sea por su moderaci�n o por sus intereses afines, el nuncio trab� una buena relaci�n con Rodolfo, especialmente en los a�os 1604-5. Est� documentado que desminti� los rumores sobre la posesi�n del emperador y le diagnostic� estar afectado de melancol�a [32] . A partir de 1600 los enfrentamientos entre cat�licos y protestantes se radicalizan, la corriente moderada y los intentos ecum�nicos no logran formar una base fuerte. El catolicismo va ganando terreno y se suceden las conversiones de personajes de peso. Fernando de Estiria, de formaci�n jesu�tica y ultra militante de la Contrarreforma, ya en su gobierno de Estiria hab�a ordenado la expulsi�n de todos los protestantes que no accedieran a convertirse al catolicismo (entre los exiliados estaba Kepler).� Tras ser coronado rey de Bohemia en 1617 y emperador en 1620 revocar� la Carta de majestad de Rodolfo II.
La Cábala es una expresión mística de la religión
judía. Basada en el estudio de los textos sagrados, aspira a
la comprensión de sus significados ocultos. Sus aspectos esenciales
son la filosofía de la creación del mundo o de las emanaciones
divinas y la manipulación de los números y letras, que
acerca a la comprensión, pero que también tiene una aplicación
operativa.
ARTE
Rodolfo II se distingui� como un coleccionista insaciable. Seguramente ya trajo la afici�n de Espa�a, ya que Felipe II ten�a en posesi�n grandes colecciones de arte a las que se sumaban una gran cantidad de reliquias y objetos de car�cter religioso. Rodolfo, menos inclinado a las reliquias que Felipe, buscaba con af�n, adem�s de obras de arte, objetos raros por su excepcionalidad, propiedades, atributos m�gicos... Acumulaba enormes colecciones en las c�maras internas del castillo y ten�a agentes por Europa a la b�squeda de m�s adquisiciones, como Hans Khevenh�ller, su embajador en la corte de Madrid. Especialmente a partir de 1590 sus adquisiciones de arte toman una dimensi�n que ya sobresale sobre otros monarcas y coleccionistas de su tiempo. En la corte de Praga se van concentrando los pintores que formar�n lo que se ha llamado la Escuela de Praga, cuyas figuras m�s representativas son Bartolom� Spranger, Hans von Aachen y Jos� Heinz [34] . El estilo imperante en la pintura es el manierismo, as� como profusi�n de emblemas y referencias simb�licas. Reproducimos algunos p�rrafos de la obra de Philippe Erlager [35] : Fernando I y Maximiliano
II hab�an atra�do ya a muchos artistas, la mayor parte procedentes de
Italia y de Flandes. Cuando Rodolfo lleg� a ser emperador, Giuseppe
Arcimboldo era el principal de ellos. Pintor oficial de la Corte, le
serv�a adem�s de consejero art�stico y organizaba las fiestas. El papel de Rodolfo II como protector de las artes no se circunscribe a la subvenci�n econ�mica. �l invita, alienta, lisonjea, dirige y sugiere, otorga t�tulos de nobleza a varios artistas. Aunque los arquitectos italianos construyen palacios e iglesias llevando el estilo renacentista a las calles de Praga, Rodolfo parece m�s interesado en la creaci�n de ambientes y en el castillo de Praga m�s bien se acometen reformas que nuevas construcciones. Se edifican jardines y zonas de recreo, casas de fieras, establos para caballos. En estos lugares se pueden admirar una buena cantidad de especies ex�ticas. Se dedican recursos a la construcci�n de fuentes que incorporan mecanismos y aut�matas, tan en boga entonces. Adem�s de diversas bombas y m�quinas de agua, se desarrolla la mec�nica en diferentes aspectos. Los relojes son m�quinas perfectas que reflejan el trabajo del universo. Relojeros como Jost Burgi, alcanza gran refinamiento t�cnico y los lujosos relojes van acompa�ados de vistosos artefactos. Se llega a medir el tiempo en segundos. Habernel produce instrumentos de astronom�a. Tambi�n se elaboran mecanismos que reproducen las revoluciones planetarias. Rodolfo presta o�dos a varios inventores que persiguen e incluso dicen haber logrado el movimiento continuo. Atribuido a Arcimboldo o tal vez a Dressel, un la�d relacionaba tonos musicales y colores. Tambi�n se crean automatismos musicales. La m�sica expresa relaciones matem�ticas. Kepler investiga la armon�a de los movimientos celestes tras los pasos de los pitag�ricos y su m�sica de las esferas. Maier ilustra sus tratados de alquimia con m�sicas que crean un ambiente favorable a sus trabajos [36] . Diversos oficios artesanales alcanzan gran producci�n y desarrollo. La orfebrer�a, el tratado de las gemas que junto a las piedras de Bezoar [37] no solo se tratan como objetos de lujo sino que adem�s se le atribuyen propiedades curativas. El trabajo con el llamado cristal de Bohemia se perfecciona y adquiere gran fama. Los medallistas y grabadores dan difusi�n a los dise�os art�sticos estamp�ndolos en metal o grabando las planchas para imprimir. Tal vez pueda servir esta enumeraci�n de producciones para hacerse una idea de la variedad y nivel que llegaron a tener las artes aplicadas en ese entorno. El estilo imperante en la pintura es el manierismo que abandona el objetivismo, el equilibrio y la racionalidad renacentista para expresar una experiencia subjetiva de la realidad. El arte, la magia y la ciencia participan de un mismo fondo. Las producciones art�sticas, cargadas de s�mbolos y alegor�as pretenden trasmitir verdades reveladas o comprensiones profundas de la realidad m�s all� del mundo de las apariencias [38] . La emblem�tica adquiere gran desarrollo. Este tipo de lenguaje se generaliza y los emblemas y alegor�as se utilizan con profusi�n en obras de distintos campos como la ciencia, la religi�n o la pol�tica. El inicio de la popularizaci�n de este estilo de expresi�n por medio de s�mbolos y alegor�as podemos rastrearlo en el principio del Renacimiento italiano de forma paralela a la difusi�n de las doctrinas neoplat�nicas y cabal�sticas que veremos m�s adelante. Libros como la Hypnerotomachia Polifili y la Hieroglypica causaron gran impresi�n en el siglo XV y sirvieron de inspiraci�n para la producci�n art�stica en numerosas cortes de Europa. A esto habr�a que sumar una traducci�n oral que pasa a trav�s de arquitectos, dise�adores y escultores [39] .
RELACIONLa corte de Praga como foco de un movimiento europeoBuena parte de los componentes de la corte de Rodolfo II ya vienen de la corte de Maximiliano II. Este �ltimo incluy� en ella a artistas e intelectuales tanto cat�licos como protestantes e impuls� el humanismo renacentista. Rodolfo dominaba diversas lenguas lo cual , sumado a su educaci�n cosmopolita, le permiti� integrar varias tradiciones culturales. Los humanistas de la corte de Maximiliano II tienen una relaci�n de amistades y contactos epistolares que se extiende desde Inglaterra hasta la frontera turca, dentro de un ambiente cosmopolita. Los intelectuales en esa �poca viajan mucho y la relaci�n epistolar, normalmente en lat�n, se convierte en un g�nero literario que hace a la difusi�n e intercambio de ideas en lo que ha sido llamado la �Rep�blica de las letras�, una ret�cula de relaciones con diferentes focos geogr�ficos [40] . El humanismo europeo se referenciada en los textos cl�sicos, sus fuentes son griegas y romanas as� como la Biblia y los textos cristianos en general, entonces en reinterpretaci�n. Pero en la segunda mitad del siglo XVI los nuevos datos de las investigaciones, las noticias de viajes y descubrimientos hac�an que los cl�sicos resultaran insuficientes como esquema de interpretaci�n [41] . En opini�n de Evans, la preocupaci�n principal del humanismo tard�o es la conciliaci�n de los opuestos en un nuevo orden armonioso del conocimiento. Esta ser�a la explicaci�n de sincretismos como los de Brahe o los m�dicos paracelsistas y de la pasi�n por compilar el conocimiento humano en bibliotecas y colecciones [42] . Para ilustrar la gran amplitud de intereses de los estudiosos de la �poca, as� como la diversidad de influencias que se concentraban en este ambiente referimos aqu� una descripci�n de la biblioteca de Sambucus, Historiador de la corte de Maximiliano II y de Rodolfo II, que el bibliotecario del emperador, Boltius,� se apresur� a incorporar a la biblioteca imperial a su muerte. Esta relaci�n de libros se repite, al menos en la diversidad de temas que incluye, en muchas de las bibliotecas particulares contempor�neas [43] : �A survey of Sambucus's collection of scientific
and occult books thus provides a useful introduction to the kind of
literature on which the best minds in Vienna and Prague could draw.
He had many of the standard classics on astronomy. As well as Copernicus
he possessed the Prutenic tables (88), Ricci on the motions of the spheres
(396/3), Schrecken�fuchs's commentary on Peuerbach (66) and Primum Mobile
(67/2), Cardano's Peuerbach commentary in the Basle editions of 1554
(66/2) and 1578 (75), books by Pighius, Dryander, Sch�ner (the Tabulae
Astronomicae), Oronce Fin�, Gemma Frisius, seven works on the comet
of 1577, including that by H�jek, various ephemerides and almanacs,
and a number of manuscripts, among them classical and Arabic astro�nomical
writings such as those of Albumazar, Albubalar, Sacrobosco (four printed
copies and one manuscript), and Delfini's Expositiones in Peuer�bach
(I895). He also owned much that was primarily astrological: Tais�nier's
Astrologiae, udiciariae Isagogica of 1559 (408/2), Valentin Naboth's
Enarratio Elementorum Astrologiae (Cologne 1560, 395) Guillaume Postel's
Signorum coelestium vera configuratio (768), and several copies of Peucer's
Commentarius de Praecipuis Divinationum Generibus (263, 416, 416/2,
920/5), Nifo's De verissimis temporum Signis (2548), and manuscripts
like the Rhetorii de 12 signis zodiaci (1015) or the astrology of `Guido'
(1874). En el mismo sentido este otro texto Evans nos describe como los hijos de los nobles bohemios viajan a educarse en las universidades europeas: �During that time the young nobleman would be accompanied by a preceptor,
frequently from a much humbler background. These peregrinations around
Europe involved large numbers of Czechs and many of the places they
visited are recorded, either in local sources or in university registers
and the like abroad. Con la corte espa�olaRodolfo viaja a Espa�a a los 11 a�os de edad acompa�ado de su hermano Ernesto y de sus s�quitos, entre los que se encontraban los tutores Trubbach y Busbecq. Residen en compa��a de Juan de Austria, Alejandro Farnesio y el infante don Carlos, en las residencias de Aranjuez, el Alc�zar, El Pardo y la Casa de Campo. Los hermanos acompa�an a su t�o Felipe II en viajes por la mayor parte de la geograf�a espa�ola. Asisten a numerosos actos religiosos como procesiones y oficios, fiestas de santos y reliquias e incluso a un auto de fe en 1568. Los archiduques estudian lat�n y griego cl�sicos, espa�ol y franc�s, �tica, pol�tica, historia, geograf�a y matem�ticas, impartidos en buena parte por sus profesores tra�dos de Viena. Felipe II hace un seguimiento diario de su educaci�n. La corte de Madrid est� viviendo unos a�os cruciales en lo que respecta al desarrollo de las artes, las colecciones y las disciplinas cient�ficas y human�sticas. Bajo la direcci�n de Juan de Herrera, arquitecto de El Escorial, se crea en 1582 la Real Academia de Matem�ticas: En esta academia se cultivan todas las ramas de la matem�tica que por aquel entonces tambi�n inclu�an disciplinas como la m�sica, la astrolog�a o la numerolog�a. Ten�a un sentido human�stico: concepci�n enciclop�dica del saber humano en su conjunto, puente de los saberes cient�ficos y la contemplaci�n filos�fica, y una neta orientaci�n neoplat�nica y llullista [44] . El sentido est�tico, las inquietudes culturales, los ideales pol�ticos, las colecciones, los jardines, destiler�as, laboratorios.... encontramos en el entorno de los archiduques multitud de elementos que se repetir�n en la corte praguense. Cuando Rodolfo regresa a Viena tiene el porte de un caballero espa�ol y ha incorporado las maneras y el lenguaje de la corte madrile�a. La relaci�n entre la corte de Felipe II y la de Rodolfo II era muy estrecha, muchas veces a pesar del propio Rodolfo, que se volvi� muy reticente a las consignas, presiones e ingerencias provenientes de Espa�a y, en general, del partido cat�lico. Sin embargo, Madrid era una fuente de abastecimiento principal en lo tocante a objetos de lujo, art�sticos, informaci�n, novedades y tambi�n como puente con las tierras de Am�rica, de donde se tra�an objetos preciosos y ex�ticos. En ese sentido un papel principal de los embajadores de Rodolfo en Madrid fue el de �agente de compras� [45] . Tanto Felipe II como la emperatriz Mar�a, madre de Rodolfo, trataron de consolidar la uni�n de las ramas de la dinast�a con el matrimonio con la infanta Isabel Clara Eugenia, con la cual estaba prometido desde que ella contara s�lo con la edad de cinco a�os, pero este matrimonio nunca lleg� a consumarse. Tambi�n se canalizaban las relaciones con Espa�a por medio de �partido espa�ol� de la corte de Praga, ya referido. La relaci�n ven�a definida por el inter�s de Felipe II de incorporar a su sobrino en el proyecto de imponer la contrarreforma en toda Europa y lograr la unidad cat�lica, misi�n para la cual se sent�a llamado. Hab�a toda una ideolog�a sobre el papel de la dinast�a de los habsburgos como defensores el catolicismo frente a los moriscos, turcos y protestantes. As� tenemos referencias frecuentes de presiones por parte de los embajadores espa�oles y de los nuncios de la Santa Sede en el sentido de tomar medidas coercitivas contra los movimientos reformistas, intentos que normalmente se vieron frustrados por la actitud evasiva del emperador, cuando no directamente contrariados. Con el neoplatonismo del renacimientoEl estudio y pr�ctica de la magia, la alquimia, la c�bala, la astrolog�a.... no son patrimonio exclusivo de la corte de Rodolfo II. Muy por el contrario se pueden inscribir dentro de una corriente que alcanza gran poder de influencia en el Renacimiento. No nos cabe duda de que la val�a de las personas que se dedicaban a tales cosas en la corte de Rodolfo II era muy distinta. Pero, aparte de charlatanes y de los sucesos de car�cter m�gico, o incluso tenebrosos que nos narran las leyendas sobre esa �poca [46] , debemos considerar que en toda esa corriente hab�a una imagen del hombre, de la naturaleza y del mundo, f�sico y espiritual, que inspiraba un tipo de b�squeda o investigaci�n de la esencia �ntima del hombre y del universo. En ese tiempo no se contemplaba la separaci�n de las ciencias que tenemos ahora y no exist�a el divorcio entre conocimiento y existencia, ni la separaci�n entre fe y raz�n. El sabio, el mago y el artista pod�an confluir en la misma persona. As� ocurre que muchos estudiosos se dedicaban a diversas disciplinas indistintamente, o incluso priorizaban aquellas que pod�an tener para ellos un significado trascendente, han pasado a la historia del conocimiento, escrita por personas de formaci�n racionalista, exclusivamente por sus aportes en el desarrollo de la ciencia (o la filosof�a o el arte) tal como se desarrollaron en un futuro, delegando al olvido sus devaneos m�sticos o m�gicos como pecados m�s o menos perdonables por la �ignorancia� imperante en su tiempo. Reproduzco aqu� unos fragmentos de las �Interpretaciones del humanismo� de Salvatore Puledda, ya que me parece que describen espl�ndidamente como se formaron estas tendencias al principio del Renacimiento. En este primer texto, Puledda habla sobre el impacto en el Renacimiento de la traducci�n que realiz� Marsilo Ficino del �Corpus Hermeticum� [47] : �Los textos herm�ticos, que contienen ense�anzas filos�ficas, pr�c�ticas m�gicas y alqu�micas, seg�n la cr�tica moderna, fueron escritos probablemente entre el siglo II A.C. y el siglo III D.C. y son expre�si�n de ambientes sincr�ticos greco-egipcios. Sin embargo, no es posible descartar que transmitan ense�anzas mucho m�s antiguas . Ficino y sus contempor�neos atribuyeron a estas obras una gran antig�edad y creyeron redescubrir en ellas la religi�n egipcia, o lo que es m�s, la religi�n originaria de la humanidad, que habr�a pasa�do luego a Mois�s y a las grandes figuras del mundo pagano y cris�tiano: Zaratustra, Orfeo, Pit�goras, Plat�n y Agust�n. Ficino lleg� a creer que existi� siempre, en todos los pueblos, una forma de reli�gi�n natural que habr�a asumido aspectos diversos en las distintas �pocas y en los diversos pueblos. Esta concepci�n resolv�a el pro�blema, tan sentido en aquellos tiempos, de la conciliaci�n entre di�ferentes religiones (especialmente el Cristianismo y el Islam), y la cuesti�n de la Providencia divina para los pueblos que, por razones hist�ricas y geogr�ficas, no hab�an podido conocer el mensaje cris�tiano. De esta manera el Cristianismo era redimensionado a una religi�n hist�rica, a una manifestaci�n de la religi�n primitiva de la humanidad. A�n m�s, la verdadera ra�z del Cristianismo deb�a ser buscada en aquella religi�n originaria y no en las formas barb�ricas de la Iglesia medieval�. Más adelante, en el epígrafe llamado “La nueva imagen del mundo”: “Todas las corrientes filosóficas
del Renacimiento están saturadas de «naturalismo»,
pero en este caso el término asume un connotación especial,
que nada comparte -es más, que es incompatible- con la concepción
moderna. Federico V del Palatinado y los rosacruces.Aqu� exponemos las hip�tesis de F. A. Yates [48] . La autora sigue la pista de un movimiento que combina a las fuerzas pol�ticas reformistas de Inglaterra, Alemania y Bohemia con los hermetistas y cabalistas, representados por los rosacruces. El movimiento apunta a la superaci�n de las confrontaciones religiosas y al advenimiento de una nueva era fundamentada en nuevos principios. Pol�ticamente promueve la coronaci�n de Federico V del Palatinado con su esposa Isabel Estuardo como reyes de Bohemia, con la esperanza de que pudieran llegar a ser emperadores. Por el significado que le atribu�an y las esperanzas que se pon�an en este matrimonio, llega a tomar un car�cter mesi�nico en algunos c�rculos. Si bien los pr�ncipes alcanzan a reinar en Bohemia por unos meses en 1619-1620 (ser�n llamados �los reyes de invierno�) todo acaba desastrosamente ante las tropas de Fernando II en la derrota de la Monta�a Blanca. A partir de entonces, se convierten en unos proscritos. Aunque estas notas se refieren a sucesos ocurridos tras la muerte de Rodolfo II,� al estar implicados personajes de la corte de Praga como Maier, que fuera alquimista y m�dico personal de Rodolfo, nos puede dar cuenta de las relaciones e ideas que ya se estaban gestando en un momento inmediatamente anterior: �En este an�lisis de
Fludd y Maier hemos tratado de demostrar que estos dos fil�sofos "rosacruces"
formaron parte de la �rbita del movimiento palatino encabezado por Federico.
Las obras de ambos fueron editadas por un impresor del Palatinado, De
Bry, si bien las de Maier tambi�n lo fueron por Jennis, que era una
firma asociada a la de De Bry. Se ha revelado as� la importancia de
los impresores y editores en el movimiento, y tambi�n hemos comprobado
que la filosof�a herm�tica procedente de Inglaterra, representada por
Fludd, fue divulgada en la regi�n del Palati�nado junto con el movimiento
simbolista alqu�mico representado por Maier, probablemente como parte
de un plan cuyo objetivo era establecer lazos con Bohemia y especialmente
con Praga, que era el principal centro alquimista de Europa. Parece,
pues, que en el Palatinado se trataron de fomentar las corrientes de
pensa�miento que favorecieran, por medio de una alianza, la integraci�n
de Inglaterra a una pol�tica de expansi�n hacia Bohemia. Evi�dentemente,
la aventura bohemia del Elector Palatino no es, como se cre�a antes,
un asunto de pol�tica superficial ni de ambici�n mal orientada, sino
que dentro de este movimiento hab�a co�rrientes cuyos prop�sitos eran
sumamente serios. PROCESO [49]Tras la abdicaci�n de Carlos V en 1556 el Imperio queda dividido en dos. Felipe II reinar�a desde Espa�a sus vastas posesiones y la parte norte es cedida a Fernando I, hermano de Carlos. Esta divisi�n habr�a de ser provisional hasta la muerte de Fernando. Sin embargo, este quiso que su hijo Maximiliano I le heredara. Felipe II accedi�, pero a cambio los hijos de Maximiliano, Rodolfo y Ernesto, deber�an trasladarse a Espa�a para recibir una educaci�n� cat�lica, ya que en el sentido religioso, la ortodoxia cat�lica de Maximiliano era dudosa [50] . En Espa�a, Rodolfo recibe su educaci�n en compa��a de su hermano Ernesto, Juan de Austria, Alejandro Farnesio, el pr�ncipe Carlos y la joven reina Isabel. Felipe, que pone atenci�n en su formaci�n, le introduce en la vida religiosa, que en esa �poca y corte se caracterizaban por la pr�ctica de un catolicismo devoto y austero, en la resuelta y severa militancia contrareformista. Pero a esto hay que sumar que Rodolfo tiene la oportunidad de aprender de grandes humanistas y que, con toda probabilidad, le ayudaron a desarrollar otra esfera de intereses. Madrid contaba con una corte de figuras intelectuales y cient�ficas, as� como extensas colecciones de arte y se pueden detectar varias caracter�sticas afines a la actividad posterior de Rodolfo en la corte de Praga. En 1971 Rodolfo vuelve a la corte de Maximiliano, que se dispone a preparar su sucesi�n. En 1572 es coronado rey de Hungr�a, en 1575 rey de Bohemia y en 1576 rey de romanos, tras la muerte de su padre, que muere neg�ndose a recibir los sacramentos. Para llegar a la promoci�n de Rodolfo hab�a sido necesario superar la reticencia de los nobles del Imperio. Ya las formas envaradas y distantes que hab�a adquirido en la corte espa�ola no fueron del gusto del lugar [51] . Pero a partir de la matanza de los hugonotes en la noche San Bartolom� en Par�s, en el a�o 1572, y de la represi�n de duque de Alba en Amberes se extendi� un temor generalizado a los ataques del bando cat�lico y esta atm�sfera hizo que Maximiliano, ya enfermo, se tuviera que emplear a fondo para lograr que la candidatura de su hijo saliera adelante. La confrontaci�n entre las diferentes confesiones cristianas que acompa�ar�a todo el reinado de Rodolfo II ya se evidenci� en la dieta de Ausburgo (1582) donde los enfrentamientos hac�an imposible poner en orden los asuntos del Imperio. Las facciones religiosas intentaban prevalecer o poner al emperador de su parte, pero en tales cuestiones Rodolfo siempre fue evasivo. �l estaba muy interesado en la decisi�n sobre la adopci�n del calendario Gregoriano, que pretend�a corregir el desfase del calendario Juliano en uso y que los cat�licos apoyaban por venir del Papa Gregorio XIII y los protestantes rechazaban por proceder del Anticristo. El emperador dictamin� que se trataba de un puro problema matem�tico y resolvi� su adopci�n [52] . �En 1582 Rodolfo traslada su residencia a Praga sin que sepamos a ciencia cierta cuales fueron sus motivos, aunque bien pudo pesar en esta decisi�n, que se trataba de una gran ciudad apta para ser la capital del imperio y adem�s era m�s segura que Viena ante la amenaza turca [53] . En el castillo de Praga re�ne su corte. Una parte de ella ya la hab�a heredado de Maximiliano II, que reuni� a su alrededor un grupo de artistas e intelectuales humanistas con amplios contactos en toda Europa en un ambiente cosmopolita y tolerante. En la corte se re�nen especialistas en diferentes disciplinas cient�ficas, artistas y artesanos. El mecenazgo de Rodolfo II va acumulando la mayor concentraci�n intelectual de la �poca, destino al cual dedica una buena parte de sus recursos econ�micos. Sigue de cerca las producciones art�sticas y participa a menudo en trabajos artesanales como el pulido de gemas. Al principio de su reinado compraba joyas elaboradas pero a partir de mediados de los 80 ya compra las piedras preciosas en bruto, lo que nos lleva a la idea de que hab�a logrado reunir artesanos y medios suficientes.� A partir de los 90, las b�squedas y compras de pinturas toman un volumen excepcional [54] . Tiene agentes repartidos por Europa que tratan de atraer a Praga a sabios y artistas adem�s de comprar obras de arte y objetos excepcionales o con atributos sobrenaturales. [55] Las colecciones del emperador llegaron a ser inmensas y �l dedicaba buena parte de su tiempo a atenderlas y contemplarlas. A la corte van llegando tambi�n alquimistas y astr�logos a los cuales el emperador siempre presta inter�s. �l invita a personas reputadas en esos campos y se interesa por las demostraciones pr�cticas de aquellos que se acercan a la corte. En la labor de selecci�n de los aspirantes a acogerse en la corte es asesorado por su m�dico personal Tade� H�jek, que les examina si es el caso. H�jek es uno de los m�dicos alquimistas y paracelsianos que estuvieron en el c�rculo �ntimo del emperador. En 1584 llega a Praga Jonh Dee y parece que Rodolfo participa en las sesiones espiritistas que organiza con el objeto de establecer contactos sobrenaturales. Dee permanece en Praga hasta 1586, donde una intriga proveniente del partido cat�lico empuja a Rodolfo a exiliarlo a Alemania. Finalmente el conde Rozmberck, que tambi�n ten�a inter�s por las artes ocultas, le acoge en su castillo de Treborn donde permanecer� trabajando hasta 1589. En 1588 Giordano Bruno permanece en Praga durante unos meses dentro de un recorrido por varias ciudades de Europa. All� continua con sus trabajos y difusi�n de sus ideas y m�todos. Publica un libro �200 art�culos contra los matem�ticos� y recibe ayuda econ�mica del emperador. En 1585 nacer� Gulio, su primer hijo, dentro de su relaci�n con Catalina, la hija de Jacobo Strada que era el encargado de las colecciones reales. De esta relaci�n nacieron� 5 hijos m�s. Rodolfo nunca lleg� a casarse, tras acabar rechazando el matrimonio con la infanta Clara Eugenia, propiciado por Felipe II y alentado por la madre de Rodolfo. En 1590 el emperador se aleja de la pr�ctica religiosa y la tensi�n con el partido cat�lico se ir� acentuando con los a�os. Nombra al calvinista Zelinski vicecanciller de asuntos religiosos. En 1594 encarcela a Popel Lobkovitz, que era la m�xima figura del partido espa�ol y congeniaba con Spinelli, el intemperante nuncio de la Santa Sede. En la �poca de Spinelli el desencuentro del emperador es m�ximo. Este conspira para lograr la expulsi�n del calvinista vicecanciller Zelinski, el cual dimite bajo presi�n en 1598. En 1593 comienza un periodo de guerras con el Imperio otomano que ser� conocido como la guerra de los 15 a�os. Desde la �poca de Fernando I se pagaba un tributo a la Sublime Puerta. El Imperio otomano se est� debilitando y adem�s tiene que atender el frente persa al otro extremo de sus fronteras. La guerra tiene varios avances y retrocesos pero se mantiene lejos del desastre. Rodolfo no logra aglutinar una gran liga cristiana contra el peligro turco pero, a su vez, no se decide a establecer una alianza con Rusia de donde le llegan ofrecimientos para hacer un frente com�n. En 1599 llega a Praga Tycho Brahe donde continua sus estudios astron�micos adem�s de preparar hor�scopos para el emperador, que al parecer, ten�a muy en cuenta sus augurios. Al poco tiempo de instalarse convoca a Kepler que ser� empleado como subalterno de Tycho. A la muerte de este en 1601, es nombrado matem�tico imperial. En los estudios sobre las mediciones recopiladas por Tycho acerca de las evoluciones de Marte, descubre que su �rbita es el�ptica, enunciando lo que luego se llamar� la primera ley de Kepler. Permanece en la corte hasta el ocaso de Rodolfo II. Posteriormente lograr� compilar las observaciones de Brahe en la Tablas rudolfinas. Por esta �poca Rodolfo comienza a tener grandes crisis de melancol�a. Abandona la vida p�blica por largos per�odos de tiempo. Del bando cat�lico surge el rumor de que est� endemoniado. En 1604, los Habsburgos se re�nen en Linz y le piden que nombre sucesor, a lo que se niega. El castillo de Praga se llena de artistas y artesanos buena parte de ellos de origen o formaci�n noritaliana. El enfrentamiento entre protestantes y cat�licos se va radicalizando. Rodolfo pierde progresivamente parcelas de poder. En 1608, su hermano Mat�as se ha hecho con Austria, Hungr�a y Moravia y avanza con un ej�rcito a la vez de que va recabando los apoyos de Roma y de Espa�a. El bando protestante le arranca a Rodolfo II la Carta de majestad que permite la libre elecci�n de confesi�n pero que tambi�n da mayor autonom�a a los nobles. El emperador se apoya en Leopoldo que recluta en Passau un ej�rcito de mercenarios para hacer frente a Mat�as. La soldadesca entra en Praga originando grandes desmanes. Por fin en 1611 Mat�as entra triunfalmente en Praga. Rodolfo es obligado a abdicar y permanece en el castillo en un r�gimen de reclusi�n. Muere en 1612. Mat�as, ya anciano, no lograr� hacerse con la situaci�n y morir� en 1619. Federico V del Palatinado y su mujer Isabel Estuardo reinar�n por un invierno en el castillo de Praga, este reinado representa para muchos la continuidad del mundo rudolfino y da esperanzas a los partidarios de las iglesias de la Reforma. En 1618, el incumplimiento de la Carta de majestad provoca la defenestraci�n de Praga que marca el comienzo de la Guerra de los 30 a�os que devast� el centro de Europa. Las tropas de Fernando I acaban con las aspiraciones locales y con el per�odo de esplendor de Praga al vencer en la batalla de la Monta�a blanca (1620). En las d�cadas siguientes, en varios asaltos y cambios de poder, el castillo de Praga es saqueado o esquilmado y sus tesoros y colecciones se dispersan o destruyen. Parte de sus tesoros se conservan en museos de Austria y Suecia y tambi�n una peque�a parte en el castillo y la ciudad de Praga. Tambi�n los sabios, artistas y artesanos se dispersan. En los tiempos siguientes y especialmente en el siglo XIX, el fen�meno rudolfino es pobremente valorado y se considera que pertenece a un mundo anticuado y superado. Hay que esperar hasta el siglo XX para que se vuelva a poner atenci�n sobre esta �poca con una mirada nueva que rescata su importancia, su creatividad art�stica y su intento de alcanzar una comprensi�n profunda de la realidad [56] . SINTESISTras la fragmentaci�n del Imperio romano se da un retroceso en todas las �reas del conocimiento. Aunque siempre se mantuvo el ideal de una Europa unida que emulara la �poca imperial, el per�odo feudal marca la divisi�n entre las comunidades. Las v�as de comunicaci�n se cortan, en los reinos se vive hacia adentro o en relaci�n con los feudos vecinos, en un tiempo hist�rico que se paraliza. El caudal de conocimientos acumulado en la �poca cl�sica y alejandrina, que hab�a absorbido elementos de antiguas culturas, como la caldea y la egipcia, y que en gran parte fue transferido a Roma, se hab�a perdido para Europa en la desintegraci�n de la Edad Media, con la excepci�n de los libros que se conservaron en monasterios como los cistercienses. Sin embargo, en Bizancio y en el Islam, la cultura cl�sica se conserv� y se desarroll�. En el siglo XII y XIII los pueblos orientales disfrutaban de una superioridad en todos los �rdenes del saber. El conocimiento ven�a del este y del sur. Cuando la Edad Media ya estaba agotada y tocaba a su fin,� en Europa comenzaba una b�squeda de nuevos horizontes. En este contexto, los lugares donde se dio una relaci�n de intercambio entre las culturas tomaron gran relevancia. Tal es caso de Toledo, donde los cristianos en su avance toparon con una cultura altamente desarrollada. Las especiales circunstancias de convivencia entre cristianos, �rabes y jud�os que se dieron all�, permitieron que se tradujeran numerosos textos, en lo que fue llamado posteriormente la Escuela de traductores de Toledo [57] . Otro caso similar fue el de la Sicilia de Federico II. Las cruzadas concebidas como una empresa de conquista hab�an acabado por poner en contacto a la cristiandad con el mundo �rabe y los conocimientos acumulados all� fluyeron hacia occidente. Los dos casos mencionados y otros menores hicieron que los textos cl�sicos llegaran a cortes y universidades europeas, causando gran impacto. As� ocurri�, por ejemplo, con las obras de Arist�teles, que s�lo eran conocidas muy parcialmente. Estos fen�menos de recuperaci�n cultural fueron precursores del Renacimiento. En el siglo XV se establecieron contactos entre Constantinopla y Florencia con el objetivo de lograr un acercamiento entre las confesiones cristianas. En los contactos, las delegaciones de Constantinopla que viajaban a Florencia ya portaban consigo elementos de la cultura cl�sica. A mediados de siglo, con la ca�da de Constantinopla, muchos sabios fueron a refugiarse en Florencia llevando consigo los textos cl�sicos en griego, su idioma original, m�s fieles que aquellos procedentes del mundo �rabe que hab�an sufrido diversas traducciones y transformaciones [58] . Y con los textos llegaban saberes y tambi�n doctrinas hasta entonces desconocidas en occidente. Personajes como Marsilo Ficino y Pico de la Mirandola rescatan a Plat�n, al Neoplatonismo alejandrino, la doctrina herm�tica y la C�bala, que junto a las mitolog�as griega y romana causar�n gran conmoci�n y se har�n presentes en todos los ambientes cient�ficos, filos�ficos, art�sticos y religiosos por varios siglos. A partir de entonces conviven con el cristianismo todos estos elementos de distinta ra�z, cre�ndose m�ltiples relaciones y manifestaciones. En el siglo XVI, tras la clausura de la Edad Media, se busca un nuevo punto de apoyo para comenzar una nueva etapa. En esta b�squeda la mirada se vuelve hacia el pasado [59] . El saber rescatado del mundo antiguo se reactualiza. Se retoman investigaciones cient�ficas tras un par�ntesis de m�s de 1500 a�os en muchos casos. Los artistas, inspirados en los cl�sicos, han acometido nuevos desarrollos. Los horizontes se han ampliado, es una �poca de viajes. Hay una gran cantidad de contactos e influencias rec�procas en toda Europa, los intelectuales se desplazan, mantienen relaci�n epistolar. Con la imprenta, la difusi�n de las obras se multiplica. El humanismo se desarrolla como un fen�meno cosmopolita con una impronta de tolerancia. Simult�neamente el extremismo religioso se acent�a y la confrontaci�n alcanza grandes cotas de violencia. Las nuevas ideas y sus portadores son objeto de cruel persecuci�n. En esta situaci�n, una figura como la de Rodolfo II toma gran importancia porque ofrece mecenazgo y refugio a una gran corte, lo que posibilita que sus componentes puedan llevar adelante sus trabajos produciendo la mayor concentraci�n, desde el punto de vista del conocimiento, de toda Europa. Esta concentraci�n inclu�a m�ltiples aspectos del saber, el arte y la t�cnica, pero rescatamos algunas caracter�sticas de este fen�meno, que sin ser exclusivas de la Praga rudolfina, pueden perfilarlo. Una es el del intento de una s�ntesis del conocimiento. Esto se manifiesta en la convocatoria de variados especialistas, en el atesoramiento de libros en grandes bibliotecas, en las colecciones, en las recopilaciones, en los intentos de sistematizaci�n. Se trata de lograr un compendio y una visi�n del conocimiento como un todo arm�nico. Pero para lograr una nueva ordenaci�n del conocimiento hab�a que partir de una verdad fundamental que para algunos permanec�a oculta. Esto nos introduce a otro aspecto caracter�stico de la Praga de Rodolfo II. Pitagorismo y neoplatonismo, tradici�n herm�tica y alquimia, astrolog�a y C�bala, son corrientes que se hab�an desarrollado en Europa durante m�s de un siglo. Rodolfo ten�a gran inter�s en estos temas y dedicaba buena parte de su energ�a y recursos a ellos. Ejerci� de mecenas, dando a Praga tambi�n la capitalidad del ocultismo, y se interes� personalmente por la exploraci�n de sus posibilidades y su comprobaci�n emp�rica. Estas actividades transcend�an su propio �mbito manifest�ndose en la producci�n art�stica de car�cter simb�lico, las celebraciones y ceremonias, aspectos personales de la vida del emperador y su corte como la salud, las mismas decisiones de estado y aun el propio sentido del reinado de Rodolfo. Esto ocurr�a en una �poca con un ambiente religioso m�vil y convulso [60] . La magia, la superstici�n, la afici�n a lo extraordinario estaban en todas partes. Se sent�a un cambio de �poca. Las profec�as apocal�pticas ten�an gran difusi�n pero tambi�n se daba la creencia de la inminente llegada de una nueva era de paz y prosperidad asentada en un ser humano reformado espiritualmente. En los c�rculos neoplat�nicos aparec�an referencias a una verdad religiosa anterior al cristianismo, como la religi�n natural, desarrollada en el antiguo Egipto de la cual derivaban todas las grandes religiones de occidente y oriente medio [61] . Otros buscaban en la C�bala el significado esencial de la revelaci�n b�blica. La antigua sabidur�a se hab�a preservado en la tradici�n oculta y posibilitaba el abordar la reforma del g�nero humano. Al referirse a una verdad anterior, estas formulaciones creaban la base para la superaci�n de las confrontaciones religiosas. Otros trataron de desarrollar el ecumenismo cristiano y ya hemos hablado del humanismo de corte cosmopolita y tolerante. Todas estas tendencias no lograron cuajar en una fuerza que se impusiera sobre su circunstancia. Tal vez Rodolfo II logr� retrasar los acontecimientos que se precipitaron tristemente tras su muerte en la guerra de los 30 a�os. La edad moderna comenz� bajo el signo del racionalismo y el naturalismo. Se consumaba el divorcio entre la fe y la raz�n, entre conocimiento y existencia, entre ciencias y tecnolog�a por un lado y artes y humanidades por otro, en una mezcla incongruente. A esto se suma una fragmentaci�n geogr�fica, donde el conocimiento se desarrolla hacia las �reas de influencia nacional en lenguajes vern�culos, abandonando el lat�n como lengua com�n en el intercambio cultural. Progresivamente la ciencia y la religi�n �oficiales�, desde su posici�n de poder, relegaron a las dem�s concepciones del mundo a la marginalidad y fueron borrando la huella de su paso. El mundo rudolfino ha permanecido en Europa casi como un desconocido si lo comparamos con otros reinados de la �poca. Pertenece a ese aspecto de la historia, como la cara oculta de la Luna, hoy menos evidente pero que no podemos obviar si queremos comprender qu� es lo que nos ha llevado hasta nuestra situaci�n actual. Creo que hay un aspecto importante en el tratamiento de este fen�meno hist�rico, que sin hacerse expl�cito normalmente, afecta a la valoraci�n que se hace de �l. Se trata del antepredicativo referente a si esas corrientes referenciadas en las antiguas tradiciones tienen un fondo de verdad que los protagonistas de esa �poca trataron de tantear con mayor o menor fortuna. Por que si se piensa que no hay verdad en modo alguno, se considerar� a esas corrientes como desviaciones propias de la superstici�n y la ignorancia, una etapa o tendencia humana a superar, relegando sus manifestaciones al olvido o convirti�ndolas en sucesos pintorescos para deleite de curiosos y turistas. Pero si se considera que hay alguna verdad en ello, el ser humano en su avance no podr� dejar de esclarecerla y volver� repetidamente su mirada hacia los mismos viejos y nuevos temas hasta lograr incorporarlos. [1] Robert John Weston Evans. En la entrevista realizada por Ciudadanos del Mundo adjunta a este trabajo. [2] En 1598 escrib�a Kepler: �Hay que creer que el emperador tiene un cierto arte arquim�dico del movimiento. Este movimiento es, por ahora, tan poco sensible que no se es consciente de �l, pero finalmente hace que las masas se muevan. Este pr�ncipe se encuentra en Praga, ignora todo de la guerra, no tiene autoridad, en el sentido en que se entend�a esta palabra, y realiza milagros. Los se�ores son sumisos con �l, hace a los pr�ncipes tratables, detiene a un monarca (el sult�n) que ha hecho reinar el terror, le desgasta lentamente mediante una peque�a guerra que a �l casi no le perjudica�.� Cita extra�da de Philippe Erlanger,. Rodolfo II de Habsburgo. Pozuelo de Alarc�n :� Espasa-Calpe, S.A. , 05/1974. Cap. XIV. P�gina 132. [3] Toledo y Alejandr�a, faros de la humanidad. Video. Ciudadanos del Mundo. Madrid 2003. [4] Eliska Fucikova. En la entrevista realizada por Ciudadanos del Mundo adjunta a este trabajo. [5] Monasterio premostratense cercano al castillo de Praga. [6] Se funda el jard�n bot�nico y zool�gico de Praga. Profesor Pe�ek. En la entrevista realizada por Ciudadanos del Mundo adjunta a este trabajo. [7] R. J. W. Evans. Rudolf II and his World. A Study on Intellectual History, 1576-1612. Tames and Hudson. Oxford, 1997. Cap�tulo 7. Este es el libro que, en mi opini�n, constituye el m�s extenso y riguroso trabajo sobre Rodolfo II y su �poca de los que hemos podido consultar. Como adem�s se ocupa preferencialmente de los temas afines a las ciencias y a las artes sobre otros de car�cter pol�tico o militar, esta obra ha sido la fuente principal de consulta en este trabajo. [8] Robert John Weston Evans. La monarqu�a de los Habsburgos : (1550-1700).Cerdanyola :� Editorial Labor, S.A. , 11/1989. Cap�tulo 10. [9] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 6. [10] Frances A. Yates Ensayos reunidos , I. M�xico, Fondo de cultura econ�mica 1996. VI. Fil�sofos renacentistas en la Inglaterra isabelina: Jonh Dee y Giordano Bruno. Para los interesados en el tema, esta autora, a lo largo de diversos trabajos, rastrea el desenvolvimiento en Europa de corrientes como el neoplatonismo, la tradici�n herm�tica, la c�bala y otras. Sus opiniones est�n ampliamente documentadas y sirven de referencia para muchos autores. [11] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 6. [12] Yates Citada. Cap. 6. [13] Giordano Bruno. Sobre el infinito universo y los mundos� Barcelona :� Ediciones Orbis, S.A. , 02/1985. Prefacio. [14] Evans. Rudolf II. and his World. Citada. Cap�tulo 6. [15] Arthur Koestler� Kepler Barcelona. Salvat, 1985. [16] Koestler. Citada. [17] Las tres leyes de Kepler son: 1. Las �rbitas de los planetas son planas. El Sol est� en el plano de la �rbita. La trayectoria del planeta respecto del Sol es una elipse de la cual el Sol ocupa uno de los focos. 2. El radio vector que une al Sol y el planeta barre �reas iguales en tiempos iguales.3.Los cuadrados de los per�odos de revoluci�n en torno al Sol son proporcionales a los cubos de los semiejes mayores de las �rbitas. Pero esta ordenaci�n de las tres leyes corresponde a un extracci�n posterior, ya que en las obras originales estaban dispersas. Kepler resolvi� geom�tricamente el movimiento de los planetas y afirm� que su movimiento se deb�a a causas intr�nsecas y no al impulso de potencias celestiales. El movimiento estaba resuelto geom�tricamente, pero hasta Newton no queda explicado por la acci�n de la fuerza de gravedad. [18] Eliska Fucikova. Entrevista citada. [19] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 3. [20] Eliska Fucikova. Entrevista citada. [21] Jos� Mar�a I�urrategui. Profesor de Historia Moderna de la UNED. En conversaciones con Ciudadanos del Mundo. [22] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 3. [23] Jacqueline Dauxois El emperador de los alquimistas, Buenos Aires. Vergara. 1998. Biograf�a de Rodolfo II novelada. Tal vez como recurso para crear tensi�n dram�tica, la autora abunda en los temas m�s escabrosos de las leyendas sobre la �poca. [24] El t�rmino utraquistas viene de su defensa de que el sacramento de la comuni�n se debe administrar bajo las dos especies, el pan y el vino. [25] Evans. La monarqu�a de los Habsburgos : (1550-1700). Citada. [26] Evans. Rudolf II and his World. Cap�tulo 4. [27] Jean B�renger El imperio de los Habsburho : 1273-1918. Barcelona : Cr�tica, 1993. Cap. XVIII. [28] Pablo Jim�nez D�az. El coleccionismo manierista de los Austrias entre Felipe II y Rodolfo II. Madrid :� Sociedad Estatal para la Acci�n Cultural Exterior, S.A. , 04/2001. Este libro documenta ampliamente las relaciones entre la corte de Felipe II y la de Maximiliano y Rodolfo. Se centra sobre las colecciones y, en general, sobre las producciones y adquisiciones de objetos de arte, arquitectura y artesan�a. [29] Philippe Erlanger,. Rodolfo II de Habsburgo. Pozuelo de Alarc�n :� Espasa-Calpe, S.A. , 05/1974. Cap XII. Esta biograf�a tiene la especificidad de narrar los acontecimientos en orden cronol�gico a diferencia del trabajo de Evans que se organiza por temas y dentro de ellos, por personajes. [30] Mat�as� luego cambiar�a de postura al pretender la corona, llegando a contemporizar con el bando protestante. [31] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 3. [32] En el libro de Frances A. Yates La filosof�a oculta en la �poca isabelina.Capitulo VI. (M�xico, Fondo de cultura econ�mica 2001). La autora relata como en una �poca inmediatamente anterior se reivindic� el car�cter melanc�lico, que en tipolog�as m�s antiguas era atribuido a personas apocadas que s�lo eran capaces de realizar los trabajos m�s serviles. Especialmente a partir de la obra de Cornelio Agripa (1486-1535) se valora la �melancol�a inspirada� impulsada por un furor propio de h�roes hist�ricos , como Plat�n. Esta puede tener grados, desde la inspiraci�n art�stica, pasando por la prof�tica, hasta la inspiraci�n divina. Para la autora, este es el sentido de la obra Melancol�a I de Durero. S�lo a modo de hip�tesis, es casi seguro que estas ideas eran conocidas en el ambiente de Rodolfo II (que quiso poseer el cuadro de Durero) y tal vez el emperador entendiera as� esta tendencia de su car�cter. [33] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 6. [34] Pablo Jim�nez D�az. El coleccionismo manierista...Citada. [35] Philippe Erlanger,. Citada. Cap�tulo 9. [36] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 5. [37] Pablo Jim�nez D�az. El coleccionismo manierista...Citada.� P�g. 174. �El bezoar es una pieza extra�da del est�mago de una cabra persa o india (bezoar oriental) o de la llama americana (bezoar occidental) a la que se atribu�an propiedades curativas contra diversas enfermedades, como la peste, la impotencia, la melancol�a, enfermedades del coraz�n, etc. Su precio era superior al oro (pod�a llegar hasta 10 veces m�s) y sol�a ser materia sobre la que se realizaban los m�s espl�ndidos trabajos de orfebrer�a y joyer�a�. [38] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 7. [39] Silo Obras Completas Volumen II. Madrid. Editor: Oscar Elegido. 2002. El bosque de Bomarzo. En este estudio, el autor adem�s de rastrear el origen de las im�genes reproducidas en las esculturas del bosque, trata de descubrir las reales intenciones del artista prescindiendo de las interpretaciones al uso, que atribuyen al jard�n la virtud de lograr ciertas transformaciones alqu�micas. Recurriendo a la lectura directa de los mensajes que el o los autores inscribieron en sus obras, demuestra que la intenci�n de aquellos no iba m�s all� de crear un lugar de esparcimiento y diversi�n, si bien es cierto que se utilizan im�genes aleg�ricas de moda en esa �poca y que en buena parte proceden de la Alejandr�a del siglo III. Creo que el autor nos pone en alerta ante interpretaciones apresuradas que tal vez tengan su motivaci�n en el gusto por lo misterioso y/o en el inter�s por acrecentar el atractivo tur�stico de lugares como este. [40] Carlos Mart�nez y Jos� Mar�a I�urrategui. Catedr�tico y Profesor de Historia Moderna de la UNED. En la entrevista realizada por Ciudadanos del Mundo adjunta a este trabajo. [41] Evans. Entrevista citada. [42] Evans. La monarqu�a de los Habsburgos. Citada. 1550-1600 La falsa ilusi�n: Renacimiento y Reforma. [43] Evans. Rudolf II and his World. Citada. Cap�tulo 4. [44] Pablo Jim�nez D�az. El coleccionismo manierista...Citada. [45] Pablo Jim�nez D�az. El coleccionismo manierista...Citada. [46] Angelo Mar�a Ripellino. Praga m�gica� Madrid :� Julio Ollero Editor, S.A. , 10/1991. En este libro el autor dedica un buen n�mero de p�ginas a recrearse sobre la literatura sobre el per�odo rodolfino abundando en los aspectos c�micos o escabrosos. Podr�amos inscribir estas visiones en lo que podr�amos llamar �la leyenda negra� sobre Rodolfo, que a decir de la doctora Fucikova se form� principalmente en el siglo XIX. [47] Salvatore Puledda. Un humanista contempor�neo. Santiago de Chile. Virtual ediciones. 2002. Interpretaciones del humanismo. El humanismo hist�rico occidental. El autor resalta los factores progresivos, desde el punto de vista humanista, que el Renacimiento aport� a la historia de Occidente. Su punto de vista, as� como su extraordinaria s�ntesis del fen�meno del Renacimiento y su valor hist�rico, han sido referenciales para este trabajo. [48] F. A. Yates. El iluminismo rosacruz. M�xico. Fondo de cultura econ�mica. 1981. [49] En el proceso he intentado ordenar los sucesos en orden cronol�gico fundiendo referencias varias, la mayor�a ya citadas en la compositiva y el proceso. Gran parte de los datos est�n sacados de las obras citadas de Evans y Erlanger. Algunos datos novedosos tienen su propia referencia bibliogr�fica. [50] Profesor Pe�ek. Entrevista citada. [51] Eliska Fucikova. Entrevista citada. [52] Philippe Erlanger,. Citada. Cap�tulo 7. [53] Profesor Pe�ek. Entrevista citada. [54] Pablo Jim�nez D�az. El coleccionismo manierista...Citada. [55] Por esa misma �poca en Zurich y Basilea funcionan centros consagrados al estudio de monstruos como hombres-peces, ni�os-reptiles, p�jaros fabulosos, personajes con dos cabezas, centauros, c�clopes... Philippe Erlanger,. Citada. Cap�tulo 8. [56] Evans. Entrevista citada. [57] Ciudadanos del Mundo. Video: Toledo y Alejandr�a , faros de la humanidad..Elaborado por este mismo equipo, guarda continuidad con este trabajo en un relato de la transmisi�n, avance y difusi�n del conocimiento en la historia de Occidente. [58] Silo Obras Completas Volumen II. Citada. El bosque de Bomarzo. P�g. 342. A su vez en la nota 18 el autor se refiere a: El Sacro Bosco de Bomarzo. Un jard�n alqu�mico. L Roquero. Ed. Celeste. Madrid 1999. P�g. 11. [59] Jos� Ortega y Gasset. En torno a Galileo. Madrid. Alianza Editorial, S.A. 11/1994. Aunque no en citas precisas, el extraordinario desarrollo que Ortega hace en este libro me ha servido de gu�a en esta s�ntesis. El autor defiende que el Renacimiento es todo �l una etapa de crisis entre la Edad Media, teoc�ntrica y la Edad Moderna, que arranca cuando Descartes logra concretar un nuevo punto de apoyo en la raz�n. Con m�s precisi�n, en la �poca que estudiamos se va dando un giro donde la mirada, que en un momento anterior del Renacimiento se dirig�a hacia el pasado cl�sico y en ese momento se dispone a crear una nueva fundamentaci�n, donde el hombre parte de sus propios medios y se orienta hacia el futuro y la transformaci�n del mundo. El planteamiento de Ortega tiene un inter�s a�adido en cuanto que apunta que en el siglo XX, al haberse agotado la Edad Moderna, se vuelve a dar una crisis con muchos paralelismos con la de la �poca de Galileo y el ser humano debe buscar nuevamente una referencia para abordar una nueva etapa. [60] Valga como ejemplo ilustrativo este tomado en Internet (http://www.encuentra.com/, Diccionario de las herej�as): �Entre tanto, se multiplicaron las sectas en el seno de los husitas, como la de los milenaristas y la de los adamitas, que se entregaron a toda suerte de inmoralidades, los unos porque cre�an inminente el fin del mundo, los otros por llegar pronto a la perfecci�n con el nudismo y con la promiscuidad de sexos�. [61] Yates, Frances A. Giordano Bruno y la tradici�n herm�tica. Barcelona: Editorial Ariel, S.A., 07/1994 |